El sueño de muchas mujeres es quedar embarazada, lucir una barriga preciosa, grande y saludable. El problema surge cuando la infertilidad está presente en la vida de la pareja. Muchas veces esa infertilidad es sin motivo o causa aparente y lidiar con esta situación se convierte en un problema. La infertilidad es una carga para la mujer que desea desesperadamente quedarse embarazada.

Al principio todo parece muy difícil, lidiar con la infertilidad no es algo fácil ni algo que sepamos hacer de forma innata. De hecho, como en todas las dificultades de la vida, la infertilidad parece no tener nunca solución. ¡Pero no es así! Las mujeres e incluso los hombres afectados por la infertilidad deben ser conscientes de que en la gran mayoría de los casos, afortunadamente, es una fase transitoria. La infertilidad puede ser causada por diversos factores en particular, enfermedades inesperadas y específicas de esa persona. También puede ser causada por motivos externos, como el consumo de alguna sustancia que provoque que la infertilidad se acentúe en determinado momento de la vida reproductiva. Lo importante para superar las dificultades de esta etapa es ser consciente de que no todo está perdido.

Normalmente los médicos dan alrededor de un año para que la pareja quede embarazada de forma natural. Cuando se supera este plazo, entonces se debe considerar una posible infertilidad de una de las partes o de ambas. Para ello es importante comenzar la investigación realizando exámenes sencillos y también los más específicos como el espermograma para el hombre y la histerosalpingografía y tantos otros para la mujer. Incluso antes de que termine el primer año de intentos, es recomendable que la pareja se realice algunos exámenes más sencillos como los hormonales y la ecografía, por ejemplo. Estos exámenes darán un diagnóstico precoz en caso de que haya alguna alteración en la parte hormonal o en el útero, como una alteración morfológica (útero bicorne) o problemas más graves como endometriosis u ovarios poliquísticos.

Lo cierto es que la oleada de emociones que acompaña a estos exámenes y a esta etapa puede ser demasiado para algunas parejas o para algunas mujeres. No siempre estamos preparados para escuchar un diagnóstico de infertilidad, tenga o no una causa aparente. Los altibajos son idénticos a los sentimientos de una mujer que anhela mucho quedarse embarazada. Por eso es importante mantener la calma, por difícil que sea en este momento. El sentimiento de abandono y de impotencia puede tener una influencia muy grande cuando aparece algún diagnóstico de infertilidad. Muchas parejas se desesperan y piensan que nunca serán padres biológicos, pero créanme, desesperarse es lo peor que puede pasar.

Hay que mantener la calma para que todos los demás procedimientos se lleven a cabo y, si es necesario, recurrir a un especialista en fertilidad. Existen excelentes profesionales que ayudan mucho, tanto en lo físico como en lo psicológico, ya que están preparados para tratar con parejas que desean mucho tener un bebé y enfrentan problemas. Esto es diferente a los ginecólogos tradicionales que simplemente mandan los exámenes y pueden dar un diagnóstico cuyo tratamiento adecuado no está a su alcance.

¡Psicología y Fertilidad van de la Mano!

El verdadero problema con la fertilidad se vuelve aún más grave cuando el estado psicológico de la mujer o de la pareja comienza a verse afectado por la presión propia o de la pareja. Lidiar con la cuestión de la culpa es relativamente complicado, porque la culpa puede convertirse en un enemigo de cualquier pareja que quiera tener hijos. Lo importante es saber que nadie tiene problemas de fertilidad porque quiere, ni mucho menos es de forma intencionada. Si el embarazo no llega, la culpa no es de ninguno de los dos, sino de una fuerza mayor que está dificultando que ese momento finalmente ocurra.

La unión de la pareja en este momento es fundamental para enfrentar la situación. El apoyo mutuo es importante para lograr superar cualquier barrera, sea cual sea, hasta llegar al embarazo. También es importante establecer un límite para los intentos para saber cuándo la pareja o la mujer está sobrepasando los límites. Estas reglas deben ser conversadas y establecidas entre el hombre y la mujer, para que no se excedan los recursos físicos, emocionales y financieros.

Cuando una pareja desea mucho tener un bebé, parece que todo el mundo a su alrededor decide quedarse embarazado. Como se trata de un momento delicado, resguardarse de eventos que involucren a niños y bebés puede ser muy beneficioso para quienes tienen problemas de fertilidad. Date el derecho de no asistir a la fiesta de primer cumpleaños del hijo de un amigo, explica la situación y seguro que lo entenderá. De hecho, contar sobre los intentos es un punto clave. Cuando la presión familiar o de amigos para tener un bebé se vuelve muy grande, exponer los problemas de fertilidad debe evaluarse. Así, la presión será mucho menor, ya que los familiares y amigos sabrán que es un tema delicado y evitarán invitar a la pareja a algunos eventos que puedan herir sus sentimientos.

Recuerda siempre, tener problemas de fertilidad no significa que seas estéril. Buscar un buen profesional que te comprenda y sepa cómo manejar la situación hará toda la diferencia. Mantén la complicidad con tu pareja y enfrenten juntos cualquier obstáculo, eso sin duda disminuirá el dolor de la espera!

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Foto: Corie Howell