Convertirse en madre significa aceptar que ocurrirán muchos cambios en tu vida. Cambios en varios aspectos, principalmente en la rutina, la forma de vivir, de ver el mundo desde una nueva perspectiva y sobre todo los cambios físicos. Desde el crecimiento de la barriga hasta pequeñas cosas como una grieta en el pezón, estos cambios también son resultado de una vida totalmente diferente, pero requieren ciertos cuidados no solo por una cuestión estética, sino también porque afectan la salud de la mujer. La grieta en el pezón es un problema considerado común para las mujeres que amamantan, especialmente aquellas que lo hacen por primera vez. Los principales problemas son los dolores que la mujer sufre no solo al dar el pecho, sino también por la sensibilidad en los pezones y también la preocupación que muchas tienen sobre si esto afecta o no al bebé a la hora de amamantar.
¿Por Qué Ocurre la Grieta en el Pezón?
La principal causa de la grieta en los senos y pezones es el mal agarre al amamantar al bebé. Esto se debe a que, durante la lactancia, el pezón debe estar completamente dentro de la boca del bebé, bien al fondo. Si el bebé no tiene el pezón bien al fondo de la boca, estas grietas pueden empezar a aparecer, acompañadas de dolor. Para que el agarre sea correcto, existen algunas cosas que una madre puede hacer, por ejemplo:
- Pegar la barriga del bebé a la tuya durante la lactancia.
- Cambiar constantemente la posición del bebé.
- Estimular para que el bebé introduzca toda la boca en el pezón.
Además del problema del agarre, una mujer con la piel muy reseca también puede sufrir grietas en el pezón al amamantar y, por eso, es necesario tomar ciertos cuidados.
¿Cómo Tratar la Grieta en el Pezón?
La mejor forma es higienizando correctamente los senos, comenzando en el baño, lavando bien el pezón y secándolo suavemente, preferentemente con una toalla de tela suave que no irrite la piel. La propia leche materna también ayuda a evitar que los pezones se resequen y es importante para que no aparezcan grietas. Las cremas para grietas, como la crema de lanolina (una sustancia con efectos similares a la leche materna) también pueden utilizarse en casos más graves, pero es necesario llevar un control para que ninguna sustancia entre en contacto directo con el bebé. Dejar los senos expuestos al sol o al aire libre durante un tiempo también puede ayudar a mejorar las grietas en los pezones. No es necesario mucho tiempo, alrededor de 15 minutos al día son suficientes para comenzar a ver resultados. Además, si el dolor es muy intenso, puedes tomar un analgésico, pero siempre consulta las contraindicaciones de los fármacos para asegurarte de que no interferirán de ninguna manera con la lactancia. Una visita al médico también es recomendable, especialmente si los remedios caseros no están funcionando. Un especialista puede indicar exactamente cuál es la mejor manera de aliviar el dolor de la grieta en el pezón, investigando las causas e indicando la mejor forma para evitar que vuelva a ocurrir. Deben considerarse primero alternativas que no afecten al bebé de ninguna forma, es decir, que no interfieran con la lactancia ni causen problemas con su alimentación. Una visita al médico sin duda resolverá este problema y permitirá que amamantes sin sentir dolor. 
¿Puedo Amamantar con el Pezón Herido?
La preocupación de muchas mujeres es por las heridas que eventualmente pueden aparecer debido a las grietas en el pezón. La preocupación normalmente es si esto afecta de alguna forma la alimentación del bebé. Lo primero que las madres deben saber es que una pequeña cantidad de sangre que puede salir por una herida no interfiere para nada en la lactancia y los bebés casi nunca se dan cuenta. Pueden ser que algunos lleguen a vomitar debido al contacto con la sangre y el estómago frágil, pero aún así no hay que alarmarse, es común y el bebé acaba acostumbrándose. Lo principal es cuidar el pezón para que la herida cicatrice lo más rápido posible y la lactancia se realice de la mejor manera. Amamantar es uno de los momentos de mayor conexión entre una madre y su hijo y, por eso, debe ser un momento especial, un momento en que está ocurriendo un acto de amor. Aunque existan los dolores causados por las grietas en los senos, lo más recomendable es que la mujer trate este problema lo antes posible para que no se convierta en un impedimento a la hora de amamantar y para que este momento esté lleno solo de cariño y de ese vínculo especial y único entre madre y bebé. Ver también: Dificultades Iniciales y Soluciones para la Lactancia Materna Foto: 102Messmanos







