El embarazo es un período bastante complicado y en el que surgen muchas dudas en la cabeza de una mujer. Es un momento de cambios, donde el cuerpo pasa por muchas transformaciones, la mayoría de ellas causadas por hormonas. Y, si hay una palabra para definir todos estos cambios, sin duda es la palabra hormona1. Son ellas las que hacen que la mujer sienta náuseas, las que le dan fuerzas para soportar todos los dolores que implica un embarazo, además de provocar otras cosas, como el moco de estrógeno en el embarazo, por ejemplo. Pero ¿por qué ocurre? ¿Será normal? ¿Tener este moco significa que hay algo fuera de lo normal? Estas dudas son bastante frecuentes y relevantes. Pero para saber más sobre el moco, necesitamos obligatoriamente entender la relación entre el estrógeno y la progesterona durante el embarazo.

La Relación entre Estrógeno y Progesterona

Antes que nada, es importante saber que tanto el estrógeno como la progesterona son hormonas que acompañan a la mujer durante toda la vida. Son, por ejemplo, las más activas durante el ciclo menstrual. Actuando en conjunto, las dos tienen la función de preparar el cuerpo de la mujer para una posible fecundación. Los niveles de progesterona en la mujer tienden a bajar después de la menstruación, pero cuando hay fecundación, estos niveles se mantienen y empiezan a subir. Este es el inicio de la acción de las hormonas en el embarazo. Estas dos hormonas trabajan juntas, aumentando y disminuyendo sus niveles durante el ciclo menstrual de la mujer y también causando estas alteraciones durante el embarazo. Es principalmente por ellas que se producen los cambios de humor (que incluso pueden llevar a enfermedades más adelante). Vale recordar que, aunque sean las hormonas más importantes para los cambios de humor, no son las únicas. Durante el embarazo, estas hormonas actúan tanto sobre la madre como sobre el bebé. Ayudan a garantizar la alimentación del feto principalmente al principio, y también son responsables de los cambios en las mamas y, en consecuencia, de la producción de leche. En general, toda la integridad del embarazo se mantiene gracias a estas hormonas.

Los Efectos del Estrógeno en el Embarazo

El estrógeno es una hormona muy importante para el embarazo2. Es quien garantiza, por ejemplo, el refuerzo de la musculatura uterina, la dilatación de los vasos sanguíneos hacia el útero, así como la dilatación de los órganos sexuales de la mujer y del orificio vaginal, lo que es esencial para que el parto ocurra sin problemas. El crecimiento de los senos también está relacionado con la cantidad de estrógeno actuando en el cuerpo de una gestante. Los sofocos tan frecuentes en el embarazo también son consecuencia del estrógeno. Esto porque la dilatación de los vasos sanguíneos y el refuerzo muscular que la hormona proporciona, hace que el volumen de sangre en ciertas venas y arterias aumente, lo que acaba provocando estos sofocos. Esta dilatación trae otros efectos secundarios además del calor, como los dolores de cabeza e incluso la rinitis del embarazo en algunos casos.

El Moco en el Embarazo

Todos estos cambios hormonales hacen que los niveles de estrógeno se acumulen en el útero de la mujer y, una vez que su función está cumplida, es expulsado por la vagina en forma de moco, de ahí el moco de estrógeno en el embarazo. Esta eliminación de tantas hormonas no suele perjudicar el embarazo, pues solo ocurre después de que la placenta está completamente formada y con los niveles hormonales suficientes para funcionar normalmente. Es decir, la presencia de moco de estrógeno en el embarazo no significa que la mujer ha dejado de producir la hormona, sino que está eliminando su exceso para que el embarazo continúe desarrollándose con normalidad. Esto ocurre normalmente dentro del primer trimestre de embarazo y es bastante común. Por eso este moco no es motivo de preocupación ni una señal de que el embarazo va mal, todo lo contrario.

Otras Hormonas Importantes en el Embarazo

Como mencionamos anteriormente, la progesterona y el estrógeno son las hormonas más importantes del embarazo, pero no son las únicas. Otras hormonas cumplen funciones específicas esenciales para que la gestación tenga éxito. Estas son:

  • Hormona Beta-hCG
  • Prolactina
  • Somatomamotropina Coriónica Humana

Hablemos un poco más en profundidad sobre la acción de cada una de ellas en el embarazo.

Hormona Beta-hCG

También conocida como Gonadotropina coriónica, tiene un papel muy importante durante el primer trimestre del embarazo. Está asociada a la progesterona y su producción comienza en cuanto ocurre la fecundación. Medir los niveles de la hormona Beta-hCG es la mejor forma de identificar el embarazo que se conoce actualmente. Es lo que se mide en las pruebas más conocidas, tanto en las caseras como en las realizadas en hospitales.

Prolactina

La hormona prolactina, producida por la hipófisis, tiene una función muy específica: hacer que las glándulas mamarias estén aptas para la producción de leche. Los niveles de prolactina aumentan a partir del segundo trimestre del embarazo. Esta hormona puede interferir en la vida sexual de la mujer, disminuyendo su libido y provocando que la vagina esté más seca3.

Somatomamotropina Coriónica Humana

Se trata de una proteína que se produce a partir de la segunda semana de embarazo y cuyos niveles aumentan progresivamente con el tiempo. Su principal función es promover el crecimiento del bebé dentro del vientre, siendo una hormona muy parecida a la hormona de crecimiento presente en los niños. Entender por qué el cuerpo actúa de ciertas formas durante el embarazo es esencial para que la mujer no se preocupe y pueda centrarse en lo que realmente importa durante este periodo tan especial, que es prepararse para la llegada del bebé. Cosas como el moco de estrógeno durante el embarazo ocurren y muchas otras dudas surgirán, lo cual es totalmente normal. Investigar siempre es importante para asegurarse de que no se trata de ningún problema, pero también es interesante conocer un poco más sobre este tipo de temas para no asustarse cuando sucedan. Lee también: Flujo vaginal en el embarazo – ¿Es normal? Foto: Bonbon