A lo largo del embarazo, muchas dudas rondan a las mujeres, así como los mitos que nos acompañan desde tiempos antiguos. Pero, ¿será que todo es mito? Una de las principales dudas de las mujeres es si el pie realmente crece durante el embarazo o ¿es solo una impresión debido a la hinchazón? Es muy común que la gestante note una gran diferencia en el tamaño de su pie a lo largo del embarazo, tanto en el largo como en el ancho. ¡Y no estamos hablando de hinchazón, sino de un aumento real de tamaño! Zapatos que antes eran cómodos, simplemente ya no encajan. ¿Pero qué es lo que realmente ocurre? Durante el embarazo, debido al gran aumento en el flujo hormonal, los ligamentos terminan aflojándose y generando ese aspecto de pie más ancho o grande. Así que, podemos afirmar que sí, el pie realmente crece en el embarazo. Aunque esta historia del pie que crece no es ninguna novedad, es muy normal que las mujeres lleven estas dudas a los médicos o busquen respuestas en sitios de temas de maternidad. ¿Y el miedo de que el pie no vuelva al tamaño de antes del embarazo?

¿El pie vuelve a su tamaño normal después del embarazo?

Ya hemos aclarado que este crecimiento es normal. Pero, ¿el tamaño del pie volverá cuando nazca el bebé? La respuesta puede dejarte un poco tensa: en algunos casos sí y en otros no. Muchas mujeres terminan con un número más en el calzado tras el embarazo y eso se vuelve definitivo. Ya otras, poco después del nacimiento del bebé y la reducción de la hinchazón del cuerpo, todo vuelve a la normalidad. Como cualquier cambio en el cuerpo, causa preocupación. Pero de todos los cambios del cuerpo durante la etapa gestacional, el tamaño del pie es uno de los menores y que en algunos casos pasa hasta desapercibido. Otra duda muy frecuente es si en todos los embarazos el pie va a aumentar. Y como cada embarazo es diferente al otro, sus síntomas y transformaciones también lo son. Es difícil asegurar si todos los hechos sucederán de nuevo, pero puede pasar. Cambios en el cuerpo después del embarazo El embarazo es un momento fantástico y único para la mayoría de las mujeres, pero junto a esta hermosa etapa, también llegan los cambios en el cuerpo durante y después del embarazo. El cuerpo se transforma tanto para adaptarse al desarrollo y crecimiento del bebé que, ¿cómo no va a quedar con marcas después? Claro, no todas las mujeres quedan con las mismas marcas ni experimentan cambios radicales tras la gestación. Algunas afortunadas regresan rápidamente a su cuerpo anterior, si no es que terminan aún más bellas y satisfechas con su cuerpo. Algunas que tenían pechos pequeños pueden quedarse felices tras el aumento de los mismos y poder lucir un escote más generoso. Otras, más delgadas, acaban por disfrutar de las curvas que ganan durante el embarazo. Pero, obviamente, están aquellas premiadas con barriga flácida, las estrías por el aumento de la tripa e incluso unos kilos extra que se resisten a irse. Pero de todos los cambios en el cuerpo tras el embarazo, el que está en la cima de la lista de insatisfacciones femeninas es el pecho caído y flácido. Algunas asocian este hecho a la lactancia materna, cuando en realidad no es exactamente así. Los pechos en el embarazo tienden a aumentar de tamaño debido a la producción de leche materna y, como todo en el cuerpo en esta etapa, tiende a “estirarse”. Es natural que, cuando el cuerpo comienza a volver a su forma normal, lo que se “estiró” quede flácido. Entonces, independientemente de amamantar o no, esto puede suceder y también forma parte de la ley de la gravedad, ¿verdad? Con el paso de los años, la piel de por sí se vuelve más flácida y, aunque no tengas hijos ni los amamantes, en algún momento los pechos van a caer. Los cambios en el cuerpo son parte del embarazo y también del postparto. De hecho, los cambios en el cuerpo, en la mente, en actuar, en hablar y en todo en nuestra vida forman parte de nosotros. Somos seres en constante transición y podemos mejorar, empeorar, ajustarnos e intentar cambiar en todo momento. Pero si estás tan insatisfecha con tu cuerpo y los cambios que sufrió tras el embarazo, busca mejoras. A través de actividad física, dietas y ejercicios es posible recuperar tu forma y alcanzar un cuerpo satisfactorio. En algunos casos, simplemente dieta y ejercicio no resuelven los cambios generados por el embarazo. Pero ahí, puedes pensar en una cirugía plástica reparadora. Hoy en día existe mucha facilidad para resolver pequeñas y grandes imperfecciones en el cuerpo, solo tienes que buscar un especialista de tu confianza. Para quienes se “conforman” y aman incluso esos cambios producidos por un momento tan especial en su vida, ¿por qué no disfrutar de un sujetador más lleno o de las nuevas curvas? Lo importante es amarse siempre y recordar que cada cicatriz y marca generada en el embarazo fue por amor y para dar vida al mayor tesoro de tu vida. Hidrátate, aliméntate bien, haz ejercicio, quiérete y cuídate, sin importar nada más ni los cambios que hayas sufrido. La maternidad no cambia solo el cuerpo, sino también el alma y las prioridades. Consulta también: Los Cambios de la Vagina en el Embarazo Foto: pxhere