Muchas madres tienen dudas sobre si pueden dar agua al recién nacido. La primera aclaración es que las necesidades del bebé son muy diferentes a las de una persona adulta. Un niño alimentado exclusivamente con leche materna no necesita agua y esto se debe a que la leche materna ya contiene agua y puede satisfacer plenamente las necesidades de hidratación del bebé.

La mayoría de los pediatras indica que hasta los seis meses de vida no debe ofrecerse agua al bebé ni ningún otro líquido. La leche materna tiene un nivel equilibrado de sales minerales que la convierte en una fuente natural de hidratación para el bebé1. En los días más calurosos, el bebé demandará más tomas y por eso, es esencial que la madre beba mucha agua a lo largo del día y se alimente de manera saludable con el fin de ofrecer un alimento de alta calidad al niño.

Sepa cuándo el recién nacido puede beber agua

El agua para el recién nacido solo está indicada cuando la alimentación del niño no es exclusivamente a través de la lactancia materna. Si el bebé es alimentado con fórmulas, se orienta a la madre a darle pequeñas cantidades de agua al niño a lo largo del día, ya que la mayoría de las fórmulas existentes contiene sodio2, lo que puede contribuir a la deshidratación.

Pero incluso en los casos en que el niño utilice fórmulas, es importante consultar al pediatra para recibir la orientación adecuada sobre las cantidades diarias y si realmente es necesario. Cabe resaltar que cuando existe la recomendación de que se puede dar agua al recién nacido es importante que sea filtrada, preferiblemente hervida y enfriada.

La cantidad indicada por el médico debe ser respetada y se establece de acuerdo con el peso del bebé. Generalmente, la administración de agua se recomienda después de las comidas, en pequeños sorbos. Entre comidas no se recomienda, pues puede causar sensación de saciedad al bebé y perjudicar el momento de la alimentación.

¿Cuándo el bebé necesita agua en su rutina?

A partir de los 6 meses de vida del niño, los padres ya pueden incluir el agua en la rutina del bebé, pero sin excesos. Por lo general, se recomienda ofrecer pequeños sorbos después de las comidas, siguiendo la misma orientación en el caso de recién nacidos que toman agua. La cantidad debe ser establecida junto con el pediatra y respetada.

Después de autorizar el agua, los padres pueden tener una idea de si el niño está debidamente hidratado por el aspecto de la orina: si es clara y si el niño orina al menos seis veces al día, es señal de que está bien hidratado. La orientación para la ingesta de infusiones es la misma que para el agua, en pequeñas cantidades, siguiendo la orientación médica.

IMPORTANTE: Tras la orientación del pediatra para la ingesta de agua, es fundamental que los padres respeten las cantidades y que bajo ninguna circunstancia ofrezcan otros líquidos como zumos o refrescos que pueden ser perjudiciales para la salud del niño.

Las necesidades de los niños mayores de 1 año

Al cumplir un año de vida, el niño tiene libertad para tomar agua sin tantas restricciones. En los días más calurosos, es importante que los padres ofrezcan más agua a lo largo del día, en la cantidad que el niño quiera beber. Algunos cuidados se deben tomar, como no permitir que el niño tome mucha agua pocos minutos antes de las comidas, lo que podría causarle saciedad y hacer que pierda el apetito.

Días calurosos

En días muy calurosos y secos, la incidencia de deshidratación entre los niños es mayor3. Por eso, es esencial que los padres estén siempre atentos a la hidratación del bebé y, en casos de fiebre, la cantidad de agua debe ser mayor para restablecer lo antes posible la temperatura ideal del niño. Así, también se ayuda a eliminar cualquier agente invasor.

Es fundamental no ofrecer agua al bebé justo antes de dormir, ya que puede causar sensación de malestar y perjudicar la digestión en casos en que el niño acaba de ser alimentado. El agua, igual que en los adultos, puede dificultar la digestión adecuada si se ingiere en exceso justo después de las comidas.

Vea también: Primer baño en la maternidad y en casa – Cuidados a tener