Toda madre desea que su bebé se desarrolle y nazca de la manera más saludable posible. Para que eso suceda, es fundamental que ella se mantenga fuerte, sana y nutrida durante todas las etapas del embarazo. Sin embargo, lamentablemente no todas las mujeres consiguen dedicar la atención necesaria a su dieta. Son numerosos los motivos que pueden hacer que la gestante no logre consumir todos los nutrientes necesarios y es en ese momento cuando los polivitamínicos y suplementos entran en acción. Para ayudar a las embarazadas a mantener los niveles nutricionales adecuados para el desarrollo del bebé, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la suplementación con ácido fólico y sulfato ferroso para todas las gestantes, sobre todo aquellas que están en el primer trimestre.

El ácido fólico es un nutriente esencial para la división celular que ocurre en los primeros momentos del embarazo.
Esta suplementación pretende evitar que las embarazadas tengan anemia megaloblástica, perjudicando el desarrollo del bebé y la salud de la madre. Sin embargo, el ácido fólico cumple otros papeles en el organismo además de prevenir la anemia. En este artículo, vamos a hablar de todo lo que necesitas saber sobre el ácido fólico y su importancia para quienes están intentando quedarse embarazadas o están en gestación.

  1. ¿Qué es el ácido fólico?
  2. Ácido fólico en el embarazo
  3. Ácido fólico en la preconcepción
  4. Deficiencia de ácido fólico
  5. Beneficios de la suplementación de ácido fólico

¿Qué es el ácido fólico?

El ácido fólico es la forma sintética del folato, también conocido como Vitamina B9. Al ser una vitamina esencial (que no es producida por el cuerpo) su obtención solo puede hacerse a través de la alimentación. A pesar de estar presente en alimentos fácilmente disponibles y muy consumidos en Brasil, como los frijoles y el maíz tierno, muchas mujeres presentan deficiencia de ácido fólico, lo que causa una serie de consecuencias para la salud. El ácido fólico es necesario para la síntesis de purinas (bases del ADN) y de timidilato, una enzima que ayuda en la formación del ADN. Esto hace que el folato sea una sustancia esencial para la síntesis de ADN y ARN siendo un elemento fundamental en la formación de las hematíes (células sanguíneas) dentro de la médula ósea.

La falta de hematíes en la sangre es lo que conocemos como anemia.
Además de estos dos papeles importantes, el ácido fólico también es indispensable en la regulación del desarrollo normal de las células nerviosas, la prevención de defectos de formación en el tubo neural del feto y en la promoción del crecimiento y desarrollo normales del ser humano. Es decir, el folato es una vitamina indispensable para una vida saludable por:

  • actuar en la producción de material genético,
  • producir células sanguíneas
  • desarrollo de células cerebrales
  • prevención de defectos en el tubo neural del feto
  • crecimiento y desarrollo en la infancia

Ácido fólico en el embarazo

Durante el embarazo, nuestro cuerpo necesita realizar una serie de ajustes para proporcionar al bebé todo lo que necesita para crecer y desarrollarse saludablemente. Uno de estos ajustes es la necesidad de producir más sangre para que tanto la madre como el bebé tengan una cantidad suficiente en el organismo para abastecer todos los órganos. Por eso, durante el embarazo es necesario ingerir más ácido fólico de lo habitual, con el fin de que la producción de sangre aumente y nadie se quede sin recibir lo que necesita. Una dieta pobre en ácido fólico puede llevar a la aparición de anemia, aumentando los riesgos de que el bebé nazca prematuro, con bajo peso y/o anémico, además de otros problemas más graves dependiendo del grado y del tiempo de anemia de la madre.

La dosis indicada para la suplementación con ácido fólico es de 400µg (0,4 mg) por día, no debiendo ser superada sin indicación médica.
Para evitar que este tipo de situación ocurra, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las embarazadas hagan la suplementación con ácido fólico y sulfato ferroso desde el momento en que descubren el embarazo hasta, por lo menos, el final del primer trimestre. El metilfolato es la forma activa del ácido fólico, que se absorbe mejor por el cuerpo, cuyo objetivo es suplir la demanda de folato que las embarazadas necesitan para un embarazo saludable. Al consumir un comprimido al día de metilfolato, recibes los 400 mcg de ácido fólico diarios recomendados por la OMS, ayudando en el proceso de división celular (que ocurre cientos de millones de veces durante la gestación) y evitando problemas en la formación del tubo neural del bebé.

Ácido fólico en la preconcepción

Aunque sea una vitamina extremadamente valiosa para las embarazadas, el ácido fólico es importante para todos los seres humanos, especialmente bebés y niños. Como mencionamos en el tema anterior, ayuda en una serie de funciones del organismo, la síntesis de ADN y ARN, producción de hematíes y desarrollo de las células cerebrales. Por este motivo, es muy importante que todas las personas mantengan buenos niveles de ácido fólico, ya que su deficiencia puede llevar a la anemia y otros problemas de salud. Vamos a destacar aquí la importancia de la suplementación para mujeres que están intentando quedarse embarazadas. En su directriz para la suplementación con ácido fólico y hierro para gestantes no anémicas, la OMS nos trae una información muy importante. La suplementación con ácido fólico antes de la concepción reduce en un 75% la probabilidad de que el bebé tenga defectos del tubo neural (columna y cerebro). Es decir, si estás buscando embarazo, tomar polivitamínicos a base de ácido fólico es comprobadamente beneficioso.

Iniciar la suplementación con ácido fólico antes o incluso en las primeras semanas de embarazo marca una gran diferencia para el desarrollo del bebé.

Deficiencia de ácido fólico

La deficiencia de ácido fólico es una deficiencia nutricional asociada a enfermedades crónicas no transmisibles, complicaciones en la gestación y enfermedades neurodegenerativas. Sus principales causas son el consumo insuficiente de alimentos ricos en folato, el alcoholismo o problemas en la absorción del nutriente. Los problemas de absorción normalmente están causados por la enfermedad celíaca (intolerancia al gluten) o por el uso de determinados medicamentos que interfieren en el metabolismo del ácido fólico. Para las embarazadas, la deficiencia de ácido fólico es aún más preocupante, ya que si no se revierte lo antes posible, puede provocar diversas complicaciones como preeclampsia, retraso del crecimiento uterino, hemorragia y en situaciones más graves, aborto espontáneo.

Síntomas como cansancio e irritabilidad pueden fácilmente pasar desapercibidos ya que son característicos del embarazo
Síntomas Como toda deficiencia nutricional, la falta de ácido fólico en el organismo trae consecuencias para nuestro cuerpo. Como muchos de los síntomas de esta carencia son comunes a otras cuestiones de salud, siempre es importante tratar de observar el conjunto de las señales que el cuerpo está enviando. Los principales síntomas físicos de la deficiencia de ácido fólico en el organismo incluyen:

  • diarrea
  • sequedad, descamación y manchas blanquecinas en los labios
  • inflamación o infección en la lengua y trastornos gastrointestinales
  • cansancio
  • irritabilidad
  • anorexia
  • pérdida de peso
  • dolor de cabeza
  • disnea (dificultad para respirar)
  • palpitaciones

Ante la aparición y persistencia de uno o más de estos síntomas es fundamental buscar atención médica lo antes posible. Para las embarazadas, la orientación de un profesional es aún más importante para garantizar la salud de la madre y del bebé.

IMPORTANTE: Durante la gestación, los síntomas listados pueden indicar otros problemas además de la deficiencia de ácido fólico, como preeclampsia, diabetes gestacional, restricción de crecimiento fetal, etc. Así que si estás embarazada y sientes cualquiera de estos síntomas por más de 24h, busca atención médica inmediatamente.

Diagnóstico Los síntomas son señales que el cuerpo nos da de que algo no va bien y necesita ser investigado. Por este motivo, solo la aparición de uno o más de ellos no significa que tengas deficiencia de ácido fólico. Para tener un diagnóstico preciso y poder tratar el problema correctamente, debes buscar atención médica e iniciar una investigación.

Los análisis para verificar los niveles de vitaminas pueden ser solicitados por médicos de cualquier especialidad.
El diagnóstico de la falta de ácido fólico se realiza mediante un análisis de sangre (hemograma) que investigará los niveles de folato (vitamina B9) y vitamina B12. Solo tras los resultados de esta prueba será posible decir si realmente tienes deficiencia de ácido fólico. Así que, si sospechas que necesitas ácido fólico, ¡no tomes dosis superiores a las recomendadas por tu cuenta! Esta actitud puede causar intoxicación y ser más perjudicial que la propia carencia del nutriente, así que consulta siempre a tu médico antes de cambiar las dosis.

Beneficios de la suplementación de ácido fólico

El ácido fólico es una vitamina que se encuentra fácilmente en los alimentos, sin embargo, a pesar de esta facilidad, muchas personas sufren por su falta en la dieta. Ya sea por cuestiones de gustos personales, económicas o prácticas, la realidad es que estamos consumiendo menos ácido fólico de lo que deberíamos. Para solucionar estas situaciones, se recomienda la suplementación con polivitamínicos.

Incluso en casos de prematuridad o bajo peso, el parto natural es casi siempre la mejor vía de nacimiento para el bebé.
Suplementar la alimentación puede ser extremadamente beneficioso, especialmente para embarazadas y mujeres que están intentando quedarse embarazadas. Los estudios han demostrado que las mujeres que suplementan con ácido fólico durante la fase de concepción tuvieron una reducción del 75% en el riesgo de que el bebé desarrolle defectos del tubo neural (DTN). Los principales defectos del tubo neural causados por la deficiencia de folato son:

  • Espina bífida: Es el defecto en la formación de la columna y/o médula, que puede llevar a problemas en el habla, locomoción, respiración y daños neurológicos, como la hidrocefalia (acumulación de líquido en el cráneo). En casos de espina bífida, si el diagnóstico se realiza durante el control prenatal, existe la opción de cirugía intrauterina para minimizar los síntomas.
  • Anencefalia: Es la más grave de todos los DTN, ocurre cuando el tejido cerebral no se desarrolla correctamente. En estos casos, lamentablemente la supervivencia es inviable. Este es uno de los pocos casos donde el aborto legal en cualquier semana de gestación está permitido, ya que no existen posibilidades de que el feto nazca con vida.
  • Malformación de Chiari: Es una malformación que ocurre en la unión del cráneo con la columna en la cual parte del cerebro (cerebelo) entra en el canal vertebral. Dependiendo del tipo (I, II o III) el grado de invasión varía, así como sus consecuencias.

Las mujeres que están sanas durante el embarazo tienen mayores posibilidades de que sus bebés nazcan con un peso y tamaño adecuados.
Es imposible controlar cómo se desarrollará un embarazo y de qué forma nuestras acciones impactarán en la salud del bebé, especialmente en embarazos no planeados. Sin embargo, es posible tomar medidas para prevenir una serie de problemas derivados de la falta de nutrientes, como malformaciones y deficiencia nutricional.