La lactancia materna es una de las prácticas más importantes que una madre puede realizar para garantizar la salud y el desarrollo de su bebé. La leche materna es el alimento más completo del mundo, capaz de proporcionar al recién nacido todo lo necesario para su desarrollo. Amamantar no solo es ventajoso para el bebé, la práctica también aporta una serie de beneficios para la madre, además de fortalecer el vínculo madre e hijo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el bebé sea alimentado exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida, introduciendo otros alimentos después de esa edad, pero manteniendo la lactancia durante los dos primeros años de vida.

La lactancia debe ser estimulada todavía en la primera hora de vida del bebé, independientemente de la vía del parto
Desafortunadamente en Brasil la cultura del destete precoz aún es muy fuerte y faltan políticas públicas para garantizar que las madres puedan no solo seguir las recomendaciones de la OMS, sino también sean capaces de comprender los efectos de la lactancia en su organismo. Debido a esto, muchas personas creen que el simple hecho de estar amamantando es suficiente para evitar un nuevo embarazo. Esa información es, al mismo tiempo, cierta y errónea. En la práctica, es posible quedar embarazada mientras se amamanta. Ya se puede notar que este tema es más complejo de lo que parecía al principio, pero no te preocupes, vamos a explicarlo todo para que comprendas en qué circunstancias amamantar realmente se convierte en un método anticonceptivo y en cuáles no previene un nuevo embarazo.

  1. Cómo funciona la lactancia
  2. Beneficios de la lactancia
  3. Método de Amenorrea Lactacional (MAL)
  4. Mejores métodos anticonceptivos para quienes amamantan

Cómo funciona la lactancia

La lactancia es un proceso natural del cuerpo, común a todos los mamíferos. Durante el embarazo, pero especialmente cuando el bebé nace, el cuerpo de la madre empieza a prepararse para alimentar a su bebé. Este proceso, además de involucrar varias hormonas, tiene un gran gasto calórico, demandando mucha energía y recursos, extraídos directamente del cuerpo materno. A diferencia de lo que muchas personas piensan, la leche materna no queda almacenada en el pecho hasta la hora en que el bebé se alimenta. En realidad, el seno es una fábrica que produce leche y su producción ocurre conforme a la demanda del bebé. Es decir, cuanto más succione el bebé, más leche producirá la madre. Cómo se produce la leche Durante el embarazo, los niveles de progesterona están muy altos, lo que además de mantener el embarazo, inhibe la producción de leche. Después del nacimiento, con la salida de la placenta, los niveles de esa hormona caen y entonces la cantidad de prolactina, hormona responsable de la producción de la leche, comienza a aumentar. Desde la expulsión de la placenta hasta la bajada de la leche (apojadura) pasa algún tiempo. Para las mujeres que tuvieron parto vaginal, este periodo suele ser de hasta 3 días, mientras que en quienes tuvieron cesárea puede tardar hasta 7 días. Esta diferencia se produce porque las mujeres que tuvieron parto normal tienen niveles de oxitocina mucho más elevados, lo que ayuda a la lactancia. Mientras no baja la leche, la mujer libera una secreción (muchas veces durante el embarazo) llamada calostro. El calostro es altamente calórico y nutritivo y debe ser el único alimento ofrecido al bebé hasta que baje la leche.

La producción de leche funciona como un ciclo: cuanto más la madre amamanta, más leche produce.
Poner al bebé al pecho desde el nacimiento es muy importante para el establecimiento de la lactancia, ya que es a través del estímulo sensorial (succión) y visual que el cerebro recibirá las señales para la producción de la leche. Ante el estímulo recibido por los sensores en la areola, la hipófisis libera dos hormonas: prolactina y oxitocina. La prolactina es la hormona que estimula la producción de la leche, mientras que la oxitocina activa el reflejo de eyección. La madre, al amamantar, estimula nuevamente el ciclo, es decir, mientras haya estímulo, la producción de leche continuará independientemente de la edad del bebé. La creencia de que la lactancia funciona como método anticonceptivo se debe al hecho de que la prolactina actúa como un inhibidor de la progesterona. Sin embargo, este efecto no es lo suficientemente conocido o controlable como para que sea seguro utilizar la lactancia materna como método anticonceptivo en cualquier momento del puerperio.

Beneficios de la lactancia

Que la lactancia es extremadamente beneficiosa para el bebé y la madre casi todo el mundo lo sabe, pero ¿sabías que estos beneficios comienzan ya en la sala de partos? Cuando la lactancia se inicia en la primera hora de vida, además de contribuir al establecimiento del vínculo madre-bebé, ayuda en la expulsión de la placenta y disminuye el riesgo de hemorragia posparto. Esto ocurre porque la lactancia estimula la liberación de oxitocina, la hormona responsable de las contracciones uterinas.

Los tubérculos de Montgomery (pequeñas bolitas en las areolas) son glándulas responsables de proteger los senos y prepararlos para la lactancia.
Además de ayudar en el posparto, la lactancia fomenta el crecimiento y el aumento de peso del bebé, el fortalecimiento del sistema inmunitario y la maduración del sistema digestivo. Para la madre, además de ayudar en la recuperación posparto, amamantar a demanda libre hace que la mujer recupere el peso previo al embarazo más rápidamente, ya que la producción de leche consume muchas calorías. Cuando miramos desde el punto de vista económico, amamantar es mucho más barato que ofrecer leche artificial (fórmula) y gastar en tetinas y biberones. Más aún, es sumamente práctico, pues no requiere ningún tipo de recipiente para transportar o preparar. Todo lo que necesitas eres tú y tu bebé.

Método de Amenorrea Lactacional (MAL)

Durante muchos años se creyó que las hormonas liberadas durante la lactancia serían suficientes para inhibir la progesterona, evitando así la ovulación. A partir de esta creencia, se desarrolló el Método de Amenorrea Lactacional (MAL), que consiste en un método anticonceptivo basado en la lactancia. No obstante, a lo largo de los años no existen pruebas científicas concluyentes para recomendar el uso del MAL como método anticonceptivo, ya que no existe ninguna forma de determinar cuánto tiempo una puérpera permanecerá sin menstruar y porque la influencia de factores relacionados con las condiciones de la lactancia, las relaciones sexuales, la alimentación, entre otros, no son conocidas.

Al analizar la literatura actual, podemos decir que la práctica del Método de Amenorrea Lactacional como método anticonceptivo no está indicada.

Métodos anticonceptivos para quienes están amamantando

Muchas mujeres, al dar a luz, dejan de utilizar métodos anticonceptivos, especialmente hormonales, porque creen que su uso puede perjudicar al bebé y a la lactancia. Aunque el uso de métodos basados en hormonas (principalmente el estrógeno) no es recomendado, existen otras formas de prevenir un embarazo no deseado.

El preservativo es el único método anticonceptivo que también protege contra infecciones de transmisión sexual (ITS).
Los principales métodos anticonceptivos no hormonales son:

  • DIU de cobre
  • Condón masculino y femenino
  • Diafragma
  • Coitus interruptus
  • Percepción de la fertilidad
  • Vasectomía

Existen algunos anticonceptivos hormonales que pueden asociarse a la lactancia. Sin embargo, antes de empezar a usar cualquiera de ellos, consulta con tu ginecólogo para asegurarte de que su uso no perjudicará la lactancia. Ahora que ya sabes cómo funciona la lactancia y la relación de las hormonas involucradas con la fertilidad, seguramente ya has comprendido por qué es posible quedar embarazada mientras se amamanta. Así que, si quieres evitar un nuevo embarazo, recuerda siempre utilizar un método anticonceptivo no hormonal durante las relaciones sexuales. Amamantar es bueno para la salud, pero no es capaz de evitar que ocurra la ovulación.